17 de agosto de 2009

Botas de Agua...

"(...) Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca. (...)"

Llorar a lágrima viva - Oliverio Girondo



Treinta y tres días con sus treinta y tres noches. Ni más ni menos. El llanto de mi vecina de arriba lleva escapándose desde aquel portazo definitivo. Tenía la vida enquistada en la boca del estómago, toda ella era grito insano, longevo, conservado al calor de su bata de guata. Era el enésimo abandono de su triste existencia. No le pilló por sorpresa, ya no, era maestra en desapegos y ausencias. Encendió el televisor de la cocina y siguió con la faena como si tal cosa. Partía cebolla y atendía por el rabillo del ojo el programa de testimonios, lágrima fácil. Curtida en silencios y lejos de intuir las razones lacrimógenas, prosiguió con su guiso de patatas con carne. Desde entonces han pasado treinta y tres días con sus treinta y tres noches. Ni más ni menos. Espero que el desahogo se le acabe pronto, el techo de mi casa comienza a mostrar humedades.


Fotografía tomada aquí.

13 caminaron:

mi nombre es Alma dijo...

Sube a darle un poquito de tu agua refrescante para que no se deshidrate, le hará falta con este calor y con ese humor.


Un abrazo sin chubasquero

Lala dijo...

Todos tenemos una medida para todo.
Le hace falta su tiempo, 33 o 333 días. Luego le pasará lo que a todos, que se acaba el llanto y se vuelve a empezar. Por suerte! Sería un gasto enorme reparar las goteras del edificio! ;)


Un besito


Lala

Brujo Blanco del Bosque dijo...

Ummm... no sé, no sé...
Tanto sufrir abandonos, y todos tan iguales, ¿es normal?...

...yo le recomendaría que se apuntase a algún taller de crecimiento personal, por si acaso... que vienen muy bien para superar bloqueos, lastres y atracciones-fatales... (de las de "la ley de atracción") ;-)

...pero, no sé, no sé..., tal vez ella lo tenga más claro..., y lo mejor en este momento, sea preocuparse de que ese guiso salga para chuparse los dedos...

Besico.
Jose.

Robërto Loigar dijo...

En algún momento sus lágrimas regarán la flores que nunca miró.

Saludos bajo la sombrilla.

Raúl dijo...

Un relato buenisimo.
Abrazos.

nómada dijo...

Suscribo a Raúl...

Cris dijo...

Me ha encantado.... delicado texto, triste, pero huele a buen guiso, no sólo a cebolla.... seguro que es una excelente cocinera.... Un besote :)

jordim dijo...

buen texto, las ausencias son el cáncer de la vida sana..

jesus (of suburbia) dijo...

Creo que le quedan noches aún.

Céfiro dijo...

¿eres tú?

me alegro de volver a verte, la búsqueda de piso me apartó de la Red y ahora entre pintar paredes y elegir muebles no creo que vuelva.
Pero volveré...
me sigue encantando tu rincón.

Mil besos desde el fondo del mar

silvestre dijo...

Comencé a leerte por pura casualidad y un escrito me llevó a otro. Sabes transmitir eso antiguo que a veces llamamos emoción. ¡Felicidades!

Cris dijo...

Ejem, no hay más pares en el armario? Mira, te digo que el lunes empezó el otoño.... Qué se lleva esta temporada? Un beso!

Anónimo dijo...

fantástico
vaya relato
me ha encantado

un abrazo

Embruxo